Ciudad Real sí tiene un palacio

Es uno de los edificios que desde siempre me han gustado más en mi ciudad, Ciudad Real. Es el Palacio Provincial, el edificio de la Diputación de Ciudad Real,  que siempre invita a mirarlo y a detenerse para contemplarlo si uno no va con demasiada prisa por la calle Toledo.

 

Es un edificio de principios de siglo, magníficamente conservado tanto en su parte exterior como en su interior, que hoy he tenido ocasión de redescubrir en la Jornada de Puertas Abiertas de los días 2,3 y 4 de diciembre de 2015.

 

Lo primero que destaca al entrar a este edificio son esos techos infinitos que elevan la mirada de una hacia una altura a la que no se está acostumbrada, dando la sensación de que uno es más alta de lo normal, quizá porque una tiende a estirarse para "estar a la altura" en este caso de estos techos.

 

Pero esta sensación dura poco, porque enseguida la mirada se detiene en la magnífica escalera que "como señora de la casa" sale a recibir al invitado que enseguida reconoce la categoría de la familia que lo recibe. Ese escalera que como un manto nevado apetecería hacer a paso lento y ceremonioso para saborearla con detenimiento, para sentirse parte de ese palacio , y para contemplar la bóveda que recoge y conduce la luz justa para iluminar a los "amorcillos" de Ángel Andrade que revolotean en sus paredes.

 

De entre la serie de habitaciones, despachos y estancias merece la pena detenerse en el Salón de Plenos y Salón de Ceremonias.

 

Visita obligada que alberga este edificio es la exposición de las obras de Ángel Andrade.

 

Andar por estos pasillos , observar sus techos, bajar y subir esa escalera central, consigue transportarte a otra época y tiempo aquella en la que Ángel Andrade visitara este edificio para avanzar en sus obras.

 

Rocío Segoviano del Hierro

Loving Ciudad Real

2 de diciembre 2015.